Estudio biomecánico que evalúa la mecánica de miembro inferior durante tareas de step-down dinámicas en pacientes con CAI vs. controles. Analiza momento de fuerza en cadera, rodilla y tobillo; activación muscular de peroneos y tibial anterior; y control postural. El objetivo es identificar qué alteraciones biomecánicas persisten tras la rehabilitación estándar y deben ser abordadas antes de autorizar el retorno al deporte.
Los pacientes con CAI presentan alteraciones biomecánicas significativas en el step-down dinámico aun cuando están "asintomáticos" y han completado la rehabilitación estándar — especialmente déficit de control de cadera y activación retardada de peroneos. Los criterios de RTP basados solo en dolor y fuerza son insuficientes. Conclusión operativa: antes de autorizar RTP en CAI, evaluar biomecánica de step-down y activación de peroneos. Si hay déficit residual → extender rehabilitación neuromuscular antes del retorno al contacto. Implementar el test de step-down como criterio de RTP en el protocolo CTN.
Análisis propensity-matched de pacientes diabéticos tipo 2 sometidos a cirugía de pie y tobillo, comparando aquellos con uso preoperatorio de GLP-1 RA (semaglutida, liraglutida, tirzepatida) vs. sin uso de GLP-1 RA. Evalúa tasas de SSI, dehiscencia de herida, hospitalizaciones y mortalidad a 90 días. Segundo estudio en su clase — el primero fue en 2024; este tiene mayor muestra y análisis más riguroso.
Los pacientes con GLP-1 RA preoperatorio tuvieron tasas significativamente menores de SSI (OR 0.46) y dehiscencia de herida en cirugía de pie diabético, independientemente del control glucémico (HbA1c). El mecanismo probable es el efecto antiinflamatorio macrófago M2 y la mejora del microambiente tisular, no solo la reducción de la glucosa. Conclusión operativa: en pacientes DM2 que requieren cirugía de pie, verificar si usan GLP-1 RA (Ozempic, Victoza, Mounjaro). Si no los usan y HbA1c >7.5% → interconsulta endocrinología para optimización preoperatoria. Documentar el uso de GLP-1 RA en la ficha como factor protector.
Seguimiento a 10 años de artroscopía de tobillo para impingement anterior óseo y de partes blandas. Evalúa tasas de recurrencia sintomática, necesidad de re-artroscopía y factores predictores de fracaso. Los factores analizados incluyen: grado de osteofito (clasificación Scranton-McDermott), presencia de pinzamiento de partes blandas concomitante, y estado del cartílago articular al momento de la artroscopía.
A 10 años, el 85% de los pacientes mantenía buenos resultados funcionales. Los predictores de fracaso/recurrencia fueron: osteofito >5 mm (clasificación grado III-IV), daño condral articular Outerbridge III-IV al momento de la artroscopía, y retorno precoz a actividad de alto impacto sin rehabilitación completa. Conclusión operativa: en impingement anterior de tobillo con osteofito >5 mm y cartílago articular dañado, informar al paciente de menor probabilidad de éxito a largo plazo. El grado de daño condral es el predictor más importante — evaluarlo sistemáticamente en la artroscopía antes de la resolución del impingement.
Revisión sistemática de lesiones de Lisfranc perdidas en la evaluación inicial, analizando factores de riesgo de error diagnóstico, consecuencias medicolegales y criterios diagnósticos actualizados. Las lesiones de Lisfranc ligamentosas puras (sin fractura) son las más frecuentemente perdidas porque la Rx estándar puede ser normal o limítrofe. El retraso diagnóstico lleva a inestabilidad crónica, artrosis temprana y consecuencias medicolegales documentadas en múltiples jurisdicciones.
La diastasis >2 mm entre base del 1er y 2do metatarsiano en Rx de carga (o >1 mm en NWB) es diagnóstica de inestabilidad del Lisfranc. El error más común es no solicitar Rx de carga — la mayoría de las lesiones se ven solo en Rx con carga. La TC y la RMN resuelven el diagnóstico cuando la Rx es equívoca. Conclusión operativa: ante sospecha de Lisfranc → Rx bilateral con carga obligatoria. Si dolor en mediopié tras trauma y Rx NWB normal → solicitar TC o RMN. Nunca alta sin radiografía con carga en traumatismos del mediopié.
Estudio comparativo a 5 años de reconstrucción del tibial posterior con aloinjerto (para preservar movilidad del mediopié) vs. artrodesis doble o triple como tratamiento primario del PCFD estadio III. El debate es si un tendón reconstructivo funcional puede diferir o evitar la artrodesis en pacientes jóvenes con estadio III moderado-severo. Evalúa outcomes funcionales (AOFAS, PROMIS), necesidad de revisión y conversión a artrodesis.
La reconstrucción con aloinjerto logró buenos outcomes en PCFD estadio III seleccionado (pacientes <55 años, sin artritis significativa del mediopié, motivados para rehabilitación intensiva). Sin embargo, la tasa de conversión a artrodesis a 5 años fue del 22% — significativa pero aceptable en el contexto de diferir la artrodesis en un paciente joven. Conclusión operativa: en PCFD estadio III en paciente <55 años sin artritis del mediopié y motivación para rehabilitación → ofrecer reconstrucción con aloinjerto como alternativa a la artrodesis. Informar sobre tasa de conversión del 22% a 5 años. El PCFD estadio III en >60 años → artrodesis directamente.
El estudio de Wukich et al. (FAI, ene) demuestra que el efecto protector de los GLP-1 RA (semaglutida, etc.) en SSI es independiente del control glucémico. Esto contradice la visión de que solo importa el HbA1c preoperatorio y que los GLP-1 RA son simplemente "otro hipoglucemiante". El mecanismo antiinflamatorio M2 macrófago es distinto y adicional al control metabólico.
El estudio biomecánico (AJSM, ene) confirma que los pacientes con CAI presentan alteraciones en step-down dinámico y activación de peroneos aún "asintomáticos". Los criterios de RTP actuales basados en dolor y fuerza son insuficientes para garantizar que el paciente está listo para el deporte de contacto.
El estudio de Deland et al. (FAI, ene) reabre el debate sobre si la artrodesis es siempre el primer paso en PCFD estadio III o si la reconstrucción tendinosa con aloinjerto puede diferirla en pacientes jóvenes. La tasa de conversión del 22% a 5 años es significativa pero no necesariamente inaceptable.
Artroscopía anterior de tobillo: evaluar sistemáticamente el estado del cartílago (Outerbridge) en la artroscopía de impingement — el daño condral IV es predictor independiente de fracaso a 10 años.
Lisfranc: nunca dar alta en traumatismo de mediopié sin Rx bilateral con carga. Si equívoca → TC.
PCFD III joven: ofrecer reconstrucción de tibial posterior con aloinjerto como alternativa a artrodesis en <55 años sin artritis del mediopié — con counseling explícito sobre tasa de conversión.
RTP en CAI: añadir test de step-down dinámico al protocolo de RTP. Criterios mínimos: dolor <2/10, fuerza peronea ≥85% del lado sano, step-down sin cojeo y sin déficit de control de cadera.
Post-artroscopía impingement anterior: deambulación inmediata en bota, retirar bota a las 2 semanas si no hay complicaciones. Fisioterapia activa desde semana 2.
Post-reconstrucción PCFD III: inmovilización 6 semanas, carga parcial semanas 6-10, fisioterapia intensiva por 6 meses mínimo.
Checklist GLP-1 RA preoperatorio: en todo paciente DM2, preguntar y documentar si usa semaglutida/liraglutida/tirzepatida. Si no → derivar a endocrinología si HbA1c >7.5%.
Protocolo Lisfranc: Rx bilateral con carga es obligatoria en urgencias ante todo traumatismo de mediopié. Norma escrita en el servicio de urgencia.
Artroscopía tobillo: documentar grado de Outerbridge en todas las artroscopías como parte del informe operatorio estándar.