El hallux valgus, conocido popularmente como “juanete”, es la desviación progresiva del dedo gordo del pie hacia los otros dedos, que forma una prominencia ósea dolorosa en el borde interno del pie. Es una de las consultas más frecuentes en mi práctica, y también una de las que genera más dudas: ¿hay que operarse siempre? ¿Se puede tratar sin cirugía?

¿Por qué se forma un juanete?

Influyen varios factores: predisposición genética (es muy frecuente que se repita en familias), el tipo de pisada, la laxitud ligamentosa y, en menor medida, el uso de calzado estrecho o de taco alto, que no genera el juanete pero puede acelerar su progresión y aumentar el dolor.

Tratamiento conservador: el primer paso

No todo hallux valgus necesita cirugía. Cuando la deformidad es leve a moderada y el dolor es manejable, suelo indicar:

Estas medidas no corrigen la deformidad ósea, pero en muchos casos logran controlar el dolor durante años.

¿Cuándo sí es necesaria la cirugía?

Recomiendo evaluar la cirugía cuando:

Cirugía mínimamente invasiva: la técnica moderna

Hoy en día, la mayoría de los hallux valgus se pueden corregir con técnicas percutáneas mínimamente invasivas: se realizan pequeñas incisiones de pocos milímetros, con lo que se reduce el dolor postoperatorio, el sangrado y el tiempo de recuperación en comparación con la cirugía abierta tradicional. En la mayoría de los casos es una cirugía ambulatoria (el paciente vuelve a casa el mismo día) y la marcha con calzado especial se inicia de forma precoz.

En resumen: el hallux valgus no siempre requiere cirugía, pero cuando el dolor limita tu día a día o la deformidad progresa, la evaluación por un especialista te permite decidir con información real cuál es el mejor momento y la mejor técnica para tratarlo.

Este artículo tiene fines educativos e informativos y no reemplaza una evaluación médica presencial. Cada caso es distinto: si tienes síntomas similares, te invito a agendar una consulta para un diagnóstico personalizado.